ASESINOS DE SEDA
Dentro, el humo de los cigarros emborronaba las caras. No obstante, a primera vista, el recién llegado reconoció a la mitad de los asistentes.
El más alto, que evidentemente, era el macho alfa, se levantó, y, con un gesto de su testa, le señaló la silla de su diestra.
- En fin- empezó el cabecilla, que no era otro, sinó Said Omar Al Meirat, firme diestra del Gran Patriarca africano- estamos aquí porque consideramos urgente un cambio en el rumbo continental. Y...-
- Déjate de memeces, Said- interrumpió el emisario ugandés- Ese loco quiere matarnos. Por eso ha convocado al embajador chino. Nuestras fuentes afirman que quiere utilizar su biotecnia para crear hordas de asesínos, sin conciencia-
- Hay que eliminarlo- aseveró elrep representante ruandés, blandiendo nerviosamente el puño-