LA PROPUESTA
El videófono se iluminó irreverentemente. Las luces, chillonas y molestas, irrumpieron en el dormitorio de la pareja como torpes ladrones de sueños.
Has y Tami, que hacía sólo un mes que había pasado la cuarentena, se sobresaltaron, pensando que, a esa hora, las cinco y cuarto de la mañana, no podía ser nada bueno.
Hasán contestó, con voz entrecortada:
- Diga-
En la pequeña pantalla hipertáctil, para su sorpresa, apareció la faz del ministro de la presidencia, mano derecha de Rashíd Abdel Cadés y hombre fuerte del régimen.
- Tengo entendido que usted es...- el ministro llamó a Has por su nombre completo, cosa que nadie hacía- el más reputado físico del continente-
- Sí, supongo, dijo Has, azorado-
-El estado tiene una propuesta que hacerle- sentenció el ministro-