Claustrofovia
A 100 metros del Tahlual, el transpoiler de Has fundió a negro. Todos los sistemas de soporte visual y motríz fallaron.
El vehículo cayó, como un titán alanceado, sobre la imantada vía.
A ciegas, Has intentó vencer la claustrofóvia.
Los segundos se eternizaron. Y, entonces, un escueto mensaje en la consola central: Hasán Masud, introduzca dígitos control.