AGAR
Era viuda, pero, aunque el pecho le estallaba de dolor, los ojos azabache de Agar no podían permitirse llorar por Amín.
Como primera esposa del cabecilla del A.P.L.A., Aliánza Por La Liberación De África, se esperaba, de ella, un liderazgo firme y decidido.
En aquel instante, la pequeña Bagdi lloró amargamente, recordándole, a la audaz amazona, tan valiente como podía serlo un hombre, que también era madre.
La tristeza estuvo a esto de vencerla. No obstante, recordó la respuesta de Amín, cuando Agar le preguntó porqué se enamoró de ella, si era delgaducha y prefería lanzarse cantos rodados, con Asher y los otros, a beber té y jugar a las princesas.
- Eres libre, Agar, y, en este mundo de sumisos, eso es admirable. Quiero que la enana lo aprenda, de ti. Además, tus labios saben a moras-
Dedicado a Lilit, la primera mujer libre.