CRASH
Un papel milimétrico fue pasando, de celda, en celda. 5 letras bastáron, para incendiar las téas de las almas dormidas.
Motín, motín... Resonaban, con fuerza, ecos de libertad, en el cráneo de los internos.
Y es que, el A.P.L.A. había captado, tras la inspección de La Ratonera, que, si no implicában a cada preso, colapsando, planta por planta, la operatividad de la penitenciaría, el éxodo previsto sería imposible.
Cada piso, comunicado con los otros, por escaleras mecánicas y campos teletransportadores, electromagnéticamente cargados, sólo para guardas, se cerraba herméticamente, dejando, progresiva, pero inexorablemente, sin oxígeno a los presos.
La única solución era causar un caos global, que craqueára el sistema.