CELOS
Hera, la reína de los dioses, ofendída, ultrajada y cornuda, por enésima vez, se llenó de celos e íra, contra Alcmena y su bastardo. Poco importó que el nombre del feto significase: servidor de Hera. Pues, si de ella hubiera dependido, habría embarcado, al puerco y a su madre, en la crujiente balsa de Caronte, sin monedas, para que el huesudo remero, al no recibir el pago convenido, los echase al fondo de la estígia laguna. Ya que todo el mundo sabe que el muerto que no cruza y llega al Hades, alma en pena y maldita es.