SERPIENTES
6 meses después de aquella afrenta, en el día en que sus gemelos: Herácles e Ificles cumplieron un año, Anfitrión y Alcmena dieron una gran fiesta, para atraer la gracia olímpica hacia ellos.
Al ágape, fueron convidados todos los reyes de la Hélade. Había dignidad, al menos, nominal, en Tébas.
Las coronadas testas comieron cabrito, cordero asado y muslos de buey a la brasa. No, sin, antes, ofrecer las porciones a las deidades, que, invisibles, esperaban su parte.
Se escanció mucho vino, se brindó y se abrieron costosos regalos. Las risas estallaban, jubilosas.
El presente de Hera llegó a medianoche. Cuando dos serpientes reptaron, hasta el canasto de Herácles, restallando sus siseantes lenguas.