ALEGATO
Dorcas apareció, como era su costumbre, pomposa e indelicadamente. Había sido nombrado fiscal, por la asamblea, para acusar a Herácles, pese a que muchos sabían de su odio al muchacho, pues, no mucho antes, Herácles sedujo a Aleceia, su prometida, yaciendo, con ella, entre la paja de las cuadras palaciegas.
Después del mutuo goce genital, cuando la joven acudió a él, por una falta, Herácles le lanzó el vino, de su argéntea copa, a la cara, gritando:
- Puta,tú ya gemiste salvajemente. Y, ahora recuerdas mi nombre, porque el pelele de Dorcas, con su ruinosa herencia, no puede mantenerte-
Llorando, la desonrada sirvienta se acogió a Hera, orándole, de continuo, por un castigo adecuado, para aquel irrespetuoso semidios, pagado de si mismo.
Y así sucedió. Hera escuchó su plegaria, pues, ansiosa estaba, por castigar a Herácles.
Davedan Swars dijo
Este capítulo no está documentado. Pero, lo registro, para ilustrar que Herácles no fue un dechado de virtudes.
15 Febrero 2012 | 08:03 PM