ALEGATO II
Dorcas, de pie, frente a la concurrencia, miró brevemente al cielo e, inspirando, por las ensanchadas ventanas nasales, trató de relajarse, antes de iniciar su filípica:
- Nobles tebános, honorables jueces, electos, diestramente, por la polis. Los que estamos, hoy, aquí somos sobradamente conocidos, por todos. Especialmente, el acusado, Herácles, hijo de Anfitrión, el rey.
Mirádle. Quizá,su regia, divina ascendencia o su viril e inmaculado aspecto, os hagan olvidar que mató a un hombre, a un artista, que le tutoreaba, sólo porque no deseaba escucharlo, más.
Éste, iluso de él, cre que, por ser quien es, se librará del cargo de asesinato.
Pues, bien, yo os pido dos cosas, que pueden parecer contradictorias, pero que no lo son: Sed ciegos y ved.
Sed ciegos a la aparente dignidad que irradia. Pero, ved a Lino en tierra, derribado por la pesada arpa que Herácles le lanzó, con la clara intención de derrumbarlo.
Velen por la justicia y la verdad. No, por meras patrañas.
Davedan Swars dijo
Quien sepa griego clásico comprenderá que la palabra: aleceia, nombre asignado a la prometida de Dorcas, significa: verdad. Es un juego semántico, muy simple.
16 Febrero 2012 | 08:25 PM