EN EL CASTAÑO
Mano a mano, por turnos, los dos hombres talaron el inmenso castaño. Hachazo a hachazo, sometieron al betusto árbol, haciéndolo caer, sonoramente, tras unas cuantas horas de trabajo.
Verdad es que el muchacho hubiera podido talar sólo. Tal vez, hubiera sido más rápido, pero Herácles disfrutaba del tiempo , con Teutaro, porque él era el único que había mirado más allá de sus músculos, o de su real estirpe. Había visto al hombre, al niño grande, tan alto como un cedro, pero, tan frágil, como un ruiseñor.
Sentados en el tocón, comiendo queso curado, pan de cebada, vino y aceite, fue que Teutaro dijo:
- Buen hijo. Has trabajado duro. Por eso, mira el castaño. Estoy convencido de que, dentro de esa madera, Zéus hace dormir un certero arco, para ti-
Davedan Swars dijo
Este post es un guiño aMiguel Ángel. Quien, en su David, quiso reflejar a Herácles.
20 Febrero 2012 | 07:00 PM