ARQUERO
Así, pues, Teutaro empezó a tallar un magnífico arco, con la madera del castaño.
De una sola pieza, lo hizo. Y la altura del arco era de 259 c.m. Exactamente, la estatura de Herácles, desde la apoyatura del talón, desnudo, hasta la coronilla.
La cuerda, que posibilitaba el disparo, estaba manofacturada con tripas desecadas de carnero, posteriormente engrasadas, para dotarlas de suavidad, con sebo caprino.
Al ver, su padre, Zeus, el esfuerzo de Teutaro, por su querido hijo, engrosó su ganado. Y las cabras parturientas, y las corderas, dieron a luz animales de jugosa carne y abundante lana.
Se dio cuenta, Teutaro de la bendición divina, cuando, en un sueño, Zeus le entregó 12 argénteas flechas, diciendo:
- Noble, bendito Teutaro. Has cuidado bien de mi amado hijo. Sigue enseñándole a ser un hombre y dale estas certeras flechas, de mi parte.